enero 28, 2021

Wilma Levil, dueña de este hospedaje ubicado a las orillas del río Imperial, en la ruta fluvial Carahue Navegable, en la región de La Araucanía, Chile, entrega en su servicio “energía, brillo y vitalidad”, transmitiendo la energía del sector.

Desde muy joven, Wilma Levil Carrillo quien hoy tiene 35 años, soñaba que los turistas que llegaban hasta la tierra que la vio nacer–Nehuentúe– disfrutaran, a través de sus ojos, la belleza del territorio. Criada en el lugar, específicamente en el sector Cullinco Bajo, kilómetro 12 de la Región de La Araucanía, Chile, Wilma sabía que la ubicación de su emprendimiento Omilén Antü (Rayos de Sol), era el lugar perfecto para aprovechar la riqueza natural del campo. 

Al completar sus estudios secundarios en el Liceo Comercial de Carahue, ingresó a la carrera técnica en Administración, que meses más tarde decidió abandonar. Años después, contrajo matrimonio, fruto del cual hoy tiene cuatro hijos.

En la búsqueda de qué estudiar intentó en otras áreas, hasta que en el 2016 se recibió de la carrera de Trabajo Social, la que nunca ha ejercido. Fue durante el mismo año que las palabras de su profesor ‘‘sueños grandes, resultados grandes’’ cobraron sentido y la impulsaron a partir con su emprendimiento turístico en la zona en la cual lleva cuatro años. 

‘‘Soñaba en grande, quería hacer algo distinto, no pensaba en que esto fuera solo un negocio, quería hacerlo parte de mí, entregar un servicio acogedor, armónico, lleno de detalles, pensado para desconectarse, donde poder disfrutar e inspirarse’’, sostiene Wilma.  

Su esposo, Osvaldo Arias, decidió dejar su trabajo con la finalidad de apoyarla en su emprendimiento. Actualmente, ambos llevan la administración de los servicios que entrega Omilen Antü Carahue, mientras que sus hijos colaboran también en las tareas que el negocio pueda requerir, desde darles la bienvenida a los turistas hasta ir a buscar leña para el servicio.

 

Su sello

Energía, brillo y vitalidad son las palabras clave que Wilma promueve en Omilén Antü, uno de los emprendimientos que se suma a la Ruta Fluvial Carahue Navegable, a lo largo de la cuenca del Río Imperial. 

Inversión que en un principio sería empleada para las actividades agrícolas de la familia pero que, sin embargo, terminó siendo destinada para construir el primer domo de alojamiento y tinajas, puntapié inicial que le permitió a Wilma y su familia, continuar con su negocio. Sumando más tarde dos pods o cabañas pequeñas para dos personas; además de una cafetería.

Desde su origen, los pilares del negocio familiar continúan siendo el espíritu del emprendimiento. La prestación de servicios de alojamiento, esparcimiento y descanso son el punto fuerte para ofrecer a los visitantes la experiencia de compartir un espacio para conectarse con la naturaleza y sobrecargar las energías.

‘‘Me apasiona despertar cada día y ver los logros, lo que hemos construido como familia, cómo me motiva la idea de generar espacios acogedores, con colores, diseños y formas que gusten. El cariño de la gente, cómo aprecian los detalles, los gestos, la naturaleza’’, explica Wilma. 

Entre las proyecciones futuras que esta emprendedora espera consolidar, está la instalación de un hotel turístico indígena y de esta manera atraer más visitantes al lugar para que puedan apreciar la cultura y actividades de la zona. 

‘‘Me inspira cada día estar en mí hogar, junto al amor de mis hijos, de mí esposo y como ellos van valorando el esfuerzo y sacrificio. Cada día dejamos plasmado en Omilen Antü Carahue un pedacito de nosotros’’.