noviembre 18, 2020

En los años 50, en la comuna de Nacimiento, en la región del Biobío, funcionó una notaría, que en 1973 pasó a ser el único hotel de la ciudad, llamado Hotel Victoria. Luego, en 1992, el local se transformó en el mítico restaurant “Don Willy”.

Su actual dueña, Isabel Castro, luego de años de incansable trabajo y esfuerzo, alcanzó su meta de poder comprárselo a su dueño, quien lo había recibido como parte de una herencia. “Entré a trabajar al local como maestra de cocina en 1998 sin imaginarme la historia que construiría. Lo único que sabía era que siempre había sido una persona de empuje y con esperanza e inquietud por crecer. Fui mamá soltera a los 19 años y para mí era una obligación surgir y hacer algo bueno con mi vida”, explica Isabel Castro, quien luego de haber trabajado en la Central Pangui, decidió aceptar una oferta de trabajo en “Don Willy”. 

“Entré a trabajar y al año y medio el dueño se fue y lo dejó arrendado a otro administrador. Ahí empezaron los problemas y nos empezó a ir muy mal, al nivel que se corrió el riesgo de tener que cerrar el local. Fueron varios los administradores que intentaron levantarlo, pero llegó un día en que don Guillermo -dueño- me ofreció el arriendo del local con todas las facilidades de pago”, confiesa. 

Frente a eso, Isabel decidió dar un salto y atreverse.

“Le ofrecí arrendarlo por tres meses, y si me iba mal, se lo devolvía porque no tenía cómo endeudarme. El primer día que lo tomé como administradora, solo en la noche hice $100 mil, lo cual en ese minuto era extremadamente bueno. Al año me compré camioneta, le cambié el rubro al local y compré 10 camas para transformar uno de sus sectores en pensión, que hasta el día de hoy funciona. Pero no era suficiente, necesitaba hacer algo por mí y para mí”, explica Isabel. 

Pasó el tiempo, y luego de juntar el capital, le ofreció a don Guillermo la compra del local. “Hoy día no tengo ninguna deuda, incluso estando paralizada por seis meses. El hecho que este local sea mío hoy, es una bendición de Dios que agradezco todos los días”, explica emocionada. 

En su restaurant ofrecen sólo comida casera, pasando por menús como pollo asado, ajiaco, porotos con longaniza, cazuela de pollo, vacuno y cerdo, empanadas, parrilladas, entre otros. Hoy, debido a la pandemia, atiende sólo a domicilio.

“Don Willy” no puede funcionar porque no tiene una terraza abierta, y eventualmente, continuada la pandemia, sólo podrá abrir hasta un 50% de su capacidad. “Ha sido muy difícil, pero, aun así, con mucho esfuerzo, me ha dado para pagar el IVA, sueldos de dos trabajadores que tengo y no endeudarme con nada”, confiesa Isabel. 

Sin embargo, Isabel ya está preparada para recibir a sus clientes con todas las medidas de seguridad necesarias para evitar contagios, una vez que las autoridades lo permitan, gracias al plan Arriba Todos Juntos. 

“Es un gran gesto lo que hace CMPC. El hecho de preocuparse de nosotros y darnos una facilidad para poder atender a nuestros clientes es algo que se agradece profundamente. Me llegaron toallitas para limpiar, cloro gel, jabón líquido, mascarillas, entre otras cosas. Esperamos con ansias poder usarlas lo antes posible”, afirma Isabel Castro.