noviembre 9, 2020

Loncoche es una localidad en la provincia de Cautín, en la región de La Araucanía, a 85 kilómetros de Temuco, en el sur de Chile. En ella viven 23.000 personas aproximadamente, y con el paso de los años se ha ido transformando en un paradero fundamental para los turistas amantes de los paisajes, el senderismo y la gastronomía nacional. 

Uno de los lugares más reconocidos de Loncoche es el restaurant “Donde Pitín”, inaugurado en 1998 y que debe su nombre a su fundador Sergio Antonio Rivas, quien falleció en 2015. Hoy el negocio es administrado por su señora, Verónica Mella, quien confiesa que “han sido años tan intensos que siento que no he podido darle el luto que corresponde a mi marido”. 

El “Pitín” es una picada de comida casera más que conocida en el sector, y recomendada por miles al momento de tener que dar indicaciones de lugares para frecuentar. Un local que incluso el año 2014 ganó el premio a la mejor picada de La Araucanía, entregado por el Servicio Nacional de Turismo. Sus cazuelas de vacuno, pasteles de choclo, legumbres, chuletas de cerdo, corderos arvejados y filete de pollo cautivan a cualquier cliente que se asome. 

“Pitín era un hombre muy simpático, carismático, buen amigo, ingenioso y espontaneo. Todos lo conocían por esos atributos, no era novedad ver tanto flujo de gente en el restaurant. El boca a boca fue lo que nos hizo crecer, y eso se lo debo totalmente a mi marido, porque fue gracias a su forma de ser con el resto que alcanzó sus metas”, comenta una orgullosa Verónica Mella. 

Los comienzos del local se dieron en una casa modesta, que arrendaba la familia Rivas. Fue ahí donde Sergio “Pitín” Rivas se adentró en el mundo de la gastronomía. “Él se crio en ese ambiente. Su mamá era la dueña de un bar en el cuartel de bomba y él por sangre salió bueno para cocinar y para el asado. Siempre le gustó”, asegura su señora. 

Luego de una herencia por parte de sus abuelos, una casa de alrededor de 30 años en Loncoche, “Pitín” decide armar su propio local a partir de ella. Con la ayuda de su madre y de hartos amigos empezaron a remodelarla, por dentro y por fuera, empezando a funcionar el año 2000. “En esos tiempos la gente no frecuentaba mucho los restaurantes, y costó. Pero con el paso del tiempo, y gracias a la recomendación de todos los amigos que “Pitín” tenía, logramos crecer y hoy día nos conocen en todo Loncoche”, agrega Verónica.  

Hoy, el restaurant “Donde Pitín”, gracias al esfuerzo de Verónica, quien debió mantener el negocio luego de la repentina muerte de su fundador, cuenta con dos terrazas amplias, un segundo piso y espacios amplios para recibir hasta 150 personas en un día. No obstante, los embates del coronavirus le dieron un remezón y los últimos meses han sido más difíciles de lo pensado, por lo que tuvo que cambiar la forma de vender para poder seguir adelante.

“No estábamos preparados para el delivery, pero tuvimos que reinventarnos de alguna forma. Empezamos vendiendo 8 colaciones cuando acostumbrábamos a vender 250. Pero al mes ya vendíamos 50 y eso me daba para pagarle a dos niñas con las que trabajo. De a poco subíamos, pero no era suficiente. Necesitábamos volver”, confiesa.

Es por eso que Verónica es una de las beneficiadas por el programa Arriba Todos Juntos, por el cual, en la primera fase de la iniciativa, recibió su kit sanitario para poder contar con todas las medidas higiénicas y de prevención necesarias para poder reabrir sus puertas.

“Desde agosto que ya estamos funcionando con capacidad para 20 personas en el primer piso y 40 en el segundo. Es el 25% de la totalidad que podemos abarcar, y si bien no es tanto, nos ayuda a poder mantenernos y que nuestros trabajadores se encuentren bien. Necesitamos cuidarnos, ser responsables y respetar al resto para que entre todos nos levantemos”, afirma, a lo que agrega “gracias a esta donación de CMPC podemos vernos beneficiados de gran manera para atender a nuestros clientes conforme a todas las medidas sanitarias que se han establecido. Lo agradecemos infinitamente”.