diciembre 27, 2018

Los incendios rurales causan grandes daños sobre la superficie quemada que involucran vegetación, la fauna, el suelo, los ciclos del agua y el carbono, la regulación del clima, la economía de las zonas afectadas y también a los valores recreativos y estéticos de estos espacios, así como también a las personas que habitan en esas áreas. El fuego afecta de manera considerable a la biodiversidad, a la economía y a la sociedad en general.

Es por eso que CMPC lleva trabajando durante meses para prevenir incendios forestales en Chile durante la época estival 2018-2019 ya iniciada, y son tres las líneas de trabajo que se han desplegado: Prevención Vecinal, Silvicultura Preventiva y Uso de Tecnología de Punta.

Sin embargo, la Prevención Vecinal se ha transformado en los últimos años en una de nuestras prioridades, y es por eso que hemos realizado múltiples actividades relacionadas con el trabajo comunitario.  

Así, hemos impartido charlas y talleres educativos a estudiantes pertenecientes a las comunidades vecinas a nuestros predios sobre los beneficios del bosque, flora y fauna, y cuidado del medioambiente, y el impacto de las acciones humanas sobre ellas. También, se ha capacitado a cuerpos de bomberos, miembros del ejército y pilotos en conjunto con la Corporación Nacional de Madera, y hemos creado más de 300 comités formados en todo el país para organizarse y capacitarse en tareas de prevención.

Por otro lado, se han creado Juntas de Vigilancia conformadas por vecinos de nuestros predios y hemos establecido zonas de monitoreo y vigilancia activa especialmente en zonas de interfaces vecinales, poniendo a disposición 80 vigías fijos por día en temporada alta y planes cuadrantes especiales que se activan en situación de alerta.

 

Silvicultura preventiva y tecnología de punta

Así como el trabajo con la comunidad es de suma importancia, también lo es la silvicultura preventiva, es decir la modificación, ordenamiento o eliminación de la vegetación viva o muerta y de los residuos y desechos vegetales para evitar que se produzca un incendio forestal o, si se inicia, para retardar su propagación y mitigar los daños.

Es por eso que se han estandarizado sistemas de anillos de defensa, principalmente en zonas pobladas e interfaces urbano-rural (franjas que separan las ciudades de predios agrícolas o forestales), con el objetivo de reducir progresivamente la carga de combustibles para desacelerar el comportamiento de un eventual incendio, crear un espacio de defensa para su combate y evitar la propagación de incendios desde y hacia la interfaz. Dependiendo del contexto, se aplican tres niveles defensivos: cortafuego a suelo mineral, zonas con reducción de combustible y un anillo de manejo silvícola preventivo (raleos y/o podas).

Con dichas acciones y sumadas las de 2017, a fin de año, completaremos cerca de 2 mil hectáreas adicionales de zonas de protección de interfaces urbano-rurales entre las regiones del Maule y La Araucanía, principalmente interfaces vecinales, agrícolas e industriales. Lo anterior significa la intervención en cerca de 300 fundos de nuestra propiedad y la protección directa de cerca de 8.500 viviendas.

A su vez, la tecnología de última generación cumple con una labor especial: colaborar con la detección temprana de eventuales incendios y coordinar las acciones necesarias para su prevención o combate.

Esta temporada, CMPC contará con softwares como el Wildfire Analyst para analizar en tiempo real el comportamiento del fuego y simular su propagación en 1 a 6 horas o más, lo que permite planificar estrategias de combate.

También funcionarán cámaras áreas de alta definición infrarrojas y térmicas para visualizar en tiempo real el avance del fuego.

 

No bajamos la guardia

Además de todos los esfuerzos puestos en evitar incendios forestales, para la temporada 2018-2019 CMPC también dispuso recursos para combatirlos en caso de que ocurran. Así, cerca de 30 millones de dólares serán destinados para ambos planes.

Para el combate de incendios, la empresa tendrá un total cercano a 1.100 colaboradores, de los cuales unos 800 corresponden a brigadistas que combatirán en tierra los siniestros, y 20 aeronaves, entre ellas el mega helicóptero Chinook.

Por segundo año consecutivo, CMPC lo operará especialmente para combatir el fuego que surja en las interfaces. No obstante, el helicóptero estará a disposición de ayudar en cualquier zona que se le requiera, ya sean nuestros predios, de terceros, zonas habitadas y bosques nativos.

Además, el Chinook puede movilizar 12 toneladas de carga (como herramientas de combate) y arrojar 10 mil litros de agua a través de su “Bambi Bucket” o canasto, cuya altura de línea es de 60 metros, lo que le permite llegar a una profundidad de 50 centímetros como mínimo en cualquier fuente de agua, ya sean canales, estanques, lagos, ríos, piscinas, etc., y cargarse de 60 a 90 segundos.