noviembre 23, 2019

Paola Huenupe (41) vive en la comuna de Traiguén, camino a Galvarino, con su marido Marcelo Flores y sus dos hijas, de 15 y 10 años. Durante un tiempo estuvieron probando suerte en Santiago, ella como técnico paramédico y él como vendedor, pero no se dieron las cosas como las tenían programadas por lo que decidieron volver al sur en 2006.

Debían generar recursos a como diera lugar, y empezaron a emprender con el merquén de la forma tradicional, manteniendo las recetas ancestrales. Sin embargo, por tratarse de un producto que se comercializa bastante en la zona, decidieron ir más allá para entregar un valor agregado en su oferta, incorporando frutos nativos llevados a agroelaborados, transformándolos en suplementos, café, té e infusiones, además de licores artesanales.

“Comenzamos a tocar puertas hasta que llegamos a Indap, de quienes obtuvimos apoyo para perfeccionarnos. Nos capacitaron a través del curso de buenas prácticas y manufacturas, lo que nos sirvió para mejorar el emprendimiento. Siempre estuvieron pendientes, haciendo un seguimiento del negocio. Además nos invitaban a actividades y ferias, que nos servían para relacionarnos con otros emprendedores y sacar nuevas ideas, y postulamos a algunos proyectos”, comenta Paola Huenupe.

Café y licores artesanales

Es así como el 2013 nace “Ruka Chufquén”, un emprendimiento donde elaboran productos artesanales y naturales como café y licores hechos a partir del maqui, la murta y la mora, entre otros. La idea se gesta ante la necesidad de generar un ingreso para la familia y, también, para poner los frutos producidos al interior de las comunidades mapuches en forma natural.

“Siempre estuvieron presentes en la alimentación sana de nuestros antepasados, y hoy los compartimos con nuestros clientes que han tomado conciencia de la alimentación saludable”, dice Paola.

Los productos los comercializan en ferias nacionales y ahora lo podrán hacer también en la tienda de CMPC de Temuco.

En todos los frutos el proceso es similar. Primero realizamos la recolección, un trabajo familiar que efectuamos en la temporada de verano. Luego se deshidratan para comercializarlos como suplemento y para hacer otros productos derivados, ya sea café e infusiones. En el caso de los licores, se hacen con el fruto fresco, que se macera en aguardiente”, explica.

La emprendedora añade que en esta innovación del negocio fueron importantes las asesorías de Indap, como también de CMPC, y la relación con otros productores.

“El programa Sabores del Campo de Indap nos entrega la asesoría necesaria para cumplir con todo lo requerido en los procesos, desde la elaboración hasta el empaque y etiquetado. Además, nuestro emprendimiento posee el sello Manos Campesinas de Indap, distintivo que garantiza que los productos que comercializamos son locales, artesanales, sanos y de carácter campesino. Igualmente, CMPC nos ha ayudado desde el principio, tanto en el diseño de etiquetas como en los envases y la comercialización. Valoramos que la empresa privada se involucre con nuestros emprendimientos, ya que se generan estas alianzas productivas muy necesarias. ‘Ruka Chufquén’ ha sacado provecho en forma positiva de esto, creciendo día a día, obteniendo reconocimiento e invitaciones a participar de ferias y como motivadores para replicar nuestra experiencia”, concluye.