agosto 12, 2019

En el Laboratorio de I+D+I de CMPC se produce este “súper material”, más fuerte que el acero y más liviano a la vez. Podría incluso reemplazar al plástico.

Un material resistente, renovable y biodegradable es la nanocelulosa, proyectándola en un escenario con gran crecimiento de la población global, en que –como señala un reportaje de La Tercera.com en el espacio Fibras que innovan- las necesidades son ilimitadas y los recursos limitados. Incluso, se dice, podría reemplazar al plástico.

Es en la madera y el algodón donde se encuentra la celulosa, a partir de la cual se hace este “super material”, por lo que en el laboratorio de investigación, desarrollo e innovación de la CMPC (Lab. I + D + I) uno de los principales objetivos es aprovechar cada uno de los polímeros y constituyentes de la madera. La producción de nanocelulosa es uno de los proyectos más emblemáticos de la compañía.

“La nanocelulosa se trata de una microfibra o tejido biodegradable de celulosa que se obtiene a partir de fibra de madera”, dice Juan José Ugarte, presidente de la Corporación Chilena de la Madera, Corma. “Es decir, es por esencia un recurso renovable que generan los árboles. Está presente en forma natural en árboles y las plantas. Tiene características únicas: liviana, impermeable y biodegradable. Estamos hablando de una gran innovación a partir de un recurso sustentable como son los bosques. Muchos la llaman el súper material del futuro”.

¿Qué la hace un “súper material”? que tiene una resistencia a la tensión de 10.000 megapascales, mayor al acero, que alcanza a 500 megapascales, por ejemplo. Además, las nanocelulosas son muy livianas, pesan 1.500 kilos por metro cúbico. Mientras que el acero pesa 7.860 y el aluminio 2.800.

En escala “nano”, las propiedades de la celulosa parecen de otro planeta. La materia prima de revistas, diarios, libros, pañuelos, pañales desechables y otros, pasa a ser algo completamente distinto. ¿El resultado? Un material tan resistente como el aluminio.

En CMPC este material es usado para reforzar el papel. Pero yendo más allá, la nanocelulosa tiene potencial, además, para aplicaciones biomédicas. Se podrían imprimir en 3D partes del cuerpo, prótesis. En tecnología, el futuro para este súper material es auspicioso. Las pantallas flexibles podrían ser basadas en nanocelulosa por la resistencia mecánica que posee. En construcciones también podría haber un campo. Hay estudios que indican que al colocar un bajo porcentaje de este material al concreto, por ejemplo, aumentan de forma notoria las propiedades mecánicas.

“El desarrollo de soluciones en base a la nanocelulosa para nuestros productos nos muestra un enorme potencial”, explica Felipe Alcalde, gerente de Innovación de CMPC. “Este material renovable y sostenible está aún muy subutilizado y nuevas aplicaciones están en desarrollo. Tenemos acá una enorme oportunidad. En este viaje debemos estar involucrados muchos actores: la industria, las universidades, centros de investigación y el mundo del emprendimiento. Cada uno va a ser clave”.

Revisa el artículo publicado por La Tercera.com, en el espacio Fibras que innovan, aquí