mayo 3, 2021

Un nuevo día a día están viviendo las 17 familias de la comunidad José Cayuman de Lumaco en la región de La Araucanía, quienes fueron beneficiadas en una primera etapa con el proyecto “Desafío Agua para Chile”.

“Cuando se tiene hijos pequeños es más complicado no tener agua. Se pierde mucho tiempo al acarrear agua y además hay que estar pendiente de los niños. Sin agua se complica todo, sobre todo en la higiene de los niños, el aseo de la casa, lavar la ropa y hacer la comida”, describe Rosa Leviqueo, miembro de la comunidad.

No obstante, agrega, “ahora tenemos un agua muy buena que nos sirve a todos en la comunidad y con ella puedo tener mis verduras y frutas en mi casa, voy a poder tener todo más limpio, en realidad esto es muy bueno para nosotros que no teníamos agua antes”. 

Dimensionar la escasez de agua o en definitiva vivir sin acceso a ella puede resultar difícil de imaginar cuando se vive en una ciudad conectada a los servicios básicos. Pero, donde no hay agua la alternativa es capturarla de vertientes, cuando las hay, o bien esperar al camión aljibe. 

Frente a esta dura realidad que se vive en el mundo rural de las regiones del Biobío y de La Araucanía, el proyecto Desafío Agua para Chile, impulsado por Desafío Levantemos Chile y CMPC, ha ejecutado proyectos en menos de seis meses para dar soluciones concretas a 200 familias en una primera etapa y a más de 300 que se sumaran este año tanto para el consumo humano como para riego. 

“El programa Desafío Agua para Chile ha resultado ser un éxito absoluto cada vez que junto a la comunidad, hemos encontrado diversas maneras de darles agua para riego, fomento productivo y consumo humano. La calidad de vida de estas familias ha mejorado de manera significativa desde el inicio de esta iniciativa”, explicó Nicolás Birrell, director ejecutivo de Desafío Levantemos Chile.

Para el gerente de Asuntos Corporativos de CMPC zona sur, Augusto Robert, “continuar con estos proyectos y llevar agua potable a las familias de distintas comunas rurales del sur de Chile no sólo permite el crecimiento humano sino también el social. Hemos visto en las iniciativas que ya están operando como los vecinos han mejorado su calidad de vida, sus ingresos y han podido dedicarle más tiempo a sus familias”. 

Entre las comunidades que ya cuentan con agua potable se encuentra Marileo, en Lautaro; Chanquín-Millaray, Lolcura, Ignacio Levío y junta de vecinos de Lolcura, en Collipulli; comunidad José Cayuman y sector Liucura Bajo de Lumaco. 

Próximamente, también estará listo el proyecto de la agrupación de pequeños productores de hortalizas y flores de Peleco, Cañete; Saltos de Chancagua y Santa Ema de Collipulli.

Uno de los últimos proyectos entregados pertenece, precisamente, a la comunidad José Cayuman que está ubicada en la comuna de Lumaco. Por un camino público se puede acceder al sector Calcoy, donde se emplaza la comunidad.  En una primera etapa el proyecto Desafío Agua para Chile benefició a 17 familias; en una segunda etapa se beneficiará a 15 familias más de esta comunidad.  

El diálogo fue el puente que llevó a concretar un sueño casi imposible para la comunidad José Cayuman de Lumaco, por muchos años han estado a la espera de una solución, relata 

Francisco Cayuman, uno de los socios beneficiados y que participó en los trabajos para ejecutar la obra. Por eso se emociona y mira cómo el agua de la vertiente que es capturada en estanques, donde se potabiliza, se convirtió en un sueño que se hizo realidad.

“Se vive malísimo sin agua, no se pueden hacer huertas, es difícil para las mujeres. Tener agua ahora en la casa es muy bueno, porque se tiene para la cocina, los baños, la ducha. Es un agua limpia, esto ha sido un tremendo avance de tener agua en nuestras casas; y, ahora vamos a cuidar el agua para el futuro de los niños, de mis nietos. El agua es un recurso que hay que cuidar y ocupar racionalmente”, comenta Cayuman. 

En tanto, Marcelo Colil, representante de las 17 familias de la comunidad José Cayuman agradeció esta iniciativa que ya le está cambiando la calidad de vida. “Nosotros llevamos años esperando que nos aprueben un APR y no pasa nada; y con este proyecto a los veinte días ya teníamos el agua en la casa y buena agüita, entonces, nosotros como vecinos de CMPC estamos agradecidos, porque la empresa nos aportó con este proyecto que para nosotros es importante; y estoy contento porque mi gente, mis socios, mis vecinas ya podrán retomar el trabajo de huertos e invernaderos. Al socio que le pregunte está conforme con el agua, porque el proyecto que nos benefició se hizo rápido, y a las pocas semanas ya teníamos el agua en la casa”.

Por medio de este programa también se han generado proyectos de riego para ir en apoyo de las actividades hortícolas, frutícolas y agrícolas que desarrollan las familias campesinas, y que no solo les permite el autoabastecimiento, sino que también les permite poder comercializar sus productos; generando un impacto social y económico.