Investigadoras suecas visitan Chile para impulsar nueva etapa en la restauración del Toromiro, árbol extinto en Isla de Pascua

18 de Marzo, 2026

Åsa Krüger y Stina Weststrand, especialistas del Jardín Botánico de Gotemburgo, reconocido a nivel mundial por resguardar cerca de 20 mil especies, se reunieron con profesionales de CMPC y coordinaron el traslado a Europa de 22 árboles nativos provenientes del vivero de la empresa en el sur de Chile.

En una visita que refuerza la cooperación internacional en torno a una de las especies más emblemáticas de Chile, las investigadoras Åsa Krüger y Stina Weststrand, del Jardín Botánico de Gotemburgo, recorrieron distintos puntos del país para conocer avances científicos vinculados a la restauración del Toromiro (Sophora toromiro), el único árbol endémico de Rapa Nui, extinto en su hábitat natural desde 1960.
Durante su estadía, conocieron iniciativas de restauración ecológica y el trabajo que CMPC desarrolla en sus laboratorios en Los Ángeles, Biobío, para contribuir a la conservación de esta especie, incluyendo procesos de propagación y biotecnología orientados a aumentar la disponibilidad de ejemplares para conservación y futuros esfuerzos de reintroducción.
“Para nosotros es muy valioso conocer el trabajo que se realiza aquí y ver cómo podemos aportar a la conservación del Toromiro, una especie con la que el Jardín Botánico de Gotemburgo trabaja desde la década de 1960. Hoy sentimos que estamos entrando en una nueva etapa de colaboración con Chile para apoyar su restauración”, señaló Åsa Krüger.
Aunque desapareció en estado silvestre, la especie sobrevivió gracias al resguardo de semillas y ejemplares en jardines botánicos fuera de su entorno natural, lo que lo convierte en un caso único a nivel mundial. En esa historia, el Jardín Botánico de Gotemburgo ha cumplido un rol relevante, manteniendo viva la especie en Europa y resguardando material genético clave para futuros esfuerzos de restauración.
“Nos impresionó el trabajo científico y de largo plazo que se ha desarrollado en torno al Toromiro. Hay un esfuerzo serio por ampliar la base de ejemplares disponibles y avanzar en condiciones que puedan apoyar su restauración futura”, afirmó Stina Weststrand.
En el marco de esta alianza, CMPC y Botaniska impulsaron el intercambio de material biológico propagado in vitro, con el propósito de ampliar la base genética disponible y fortalecer las posibilidades de éxito en los procesos de restauración. En este contexto, las especialistas coordinaron el traslado a Europa de 22 ejemplares de Toromiro provenientes del vivero de la compañía, transportados en una caja sellada por el SAG, que pasarán a formar parte del programa de conservación ex situ del jardín sueco.
Fundado en 1923, el Jardín Botánico de Gotemburgo (Botaniska) es el más grande de Suecia y una de las instituciones botánicas más reconocidas de Europa por su trabajo en conservación de colecciones vivas y restauración ecológica. En ese marco, Krüger y Weststrand forman parte del equipo que resguarda y estudia especies amenazadas.
“Cultivamos Toromiro principalmente para mantener su material genético. Nuestro objetivo es mantener viva su diversidad y compartir ejemplares con otros jardines botánicos de Europa, asegurando así un respaldo para la especie mientras se avanza en su restauración en Chile”, explicó Krüger.
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Una vez recibidos los árboles en Gotemburgo, las investigadoras aseguraron que estos se trasladarán a los nuevos invernaderos del jardín y se utilizarán como plantas madre para futuras propagaciones. “Son especialmente valiosas porque representan una línea genética distinta de las que ya mantenemos en cultivo en Europa”, agregó Weststrand.
Desde CMPC, valoraron la iniciativa, “ellas tienen gran experiencia, por lo tanto, para nosotros, es un orgullo que vengan a Chile y le den valor a nuestro trabajo. Aquí la clave para el éxito del Toromiro es que exista mayor variabilidad genética. Si logramos tener trazas, vamos a tener éxito y va a ser una especie que va a poder subsistir en el tiempo”, destacó Jean Pierre Lasserre, gerente de Tecnología y Planificación de CMPC.


El trabajo de CMPC con el Toromiro se desarrolla desde 2006, el cual considera la recuperación de las condiciones ecológicas necesarias para que la especie se establezca en Rapa Nui. Entre 2008 y 2011, la empresa logró reproducir el árbol y se pudo masificar el Toromiro, desarrollando técnicas de propagación vegetativa y por injerto. Además, se investigaron protocolos de rescate de embriones y masificación de germoplasma, que hoy permiten contar con más herramientas para enfrentar el desafío de restaurar esta especie. En esa línea, junto con la Universidad de Concepción, desde 2018 se han realizado ensayos de inoculación con bacterias benéficas para recuperar la actividad biológica del suelo y apoyar la fijación de nitrógeno, un factor clave para el desarrollo del árbol nativo. Este trabajo ha contribuido a mejorar la respuesta de las plantas en los ensayos de reintroducción.
Uno de los hitos más relevantes de este proceso se concretó en 2025, con el envío de 287 plántulas a Rapa Nui, germinadas en su laboratorio de Biotecnología en Los Ángeles, en colaboración con CONAF, el Jardín Botánico de Viña del Mar y la Universidad de Concepción.

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