noviembre 5, 2020

Quienes visitan la pequeña comuna -cerca de 6 mil habitantes- de Contulmo, en la región del Biobío, gozan de paisajes y paseos que sólo el sur de Chile puede entregar. Pero sin duda no es la única entretención que tiene la localidad. El conocido Bistró Casa Kortwich, pastelería, galletería y restaurant frecuentado por miles de turistas a lo largo del año, tiene un encanto único.

“Este restaurant funciona desde el año 2014, pero mi experiencia en gastronomía viene desde hace más de 35 años. Me crie con el olor a dulces, galletas, kúchenes y queques, y de la misma forma crie a mis hijas. Era cosa de tiempo para que llegara el día que decidiera poner mi propio restaurant, que hoy día también es cafetería”, confiesa Silvana Benítez, dueña de Casa Kortwich.

Cuando se trata de turismo en Contulmo, se hace obligatoria la parada por esta casa patrimonial. “Es muy conocida en la zona, fue construida en 1889 y cuando llegamos en 1969, mi papá la compró. Años después, como la casa era tan grande, decidí sacarle provecho y transformarla en un restaurant que fuera capaz de atraer a los turistas”, agrega su propietaria.

Silvana Benítez se inició hace muchos años en la técnica del trabajo con la masa y explica que su receta estrella es el kuchen de nuez. Hoy confiesa que su esfuerzo de vida es 100% dedicado totalmente a sus hijas. “Todo lo que he hecho en mi vida ha sido por mis hijas, que hoy día tienen títulos profesionales. Sin el reflejo de ellas, yo no hago nada. Tengo la dicha de recibir turistas de todos los rincones del mundo, que se van encantados con las recetas que hacemos, y mis hijas fueron el principal motivo de ese esfuerzo”, declara emocionada.

El Bistró Casa Kortwich es un restaurant 100% gourmet y dirigido al turismo. Con platos caseros y a la vez exóticos, dignos de la zona donde se levantó el paraje gastronómico, cautivan a cualquier viajero, que frecuentemente llega por recomendación. “Ofrecemos avestruz, ciervo, jabalí, perdices, cerdo alemán, kuchen y mermeladas. Todo natural y casero, mezclando la gastronomía alemana con la mapuche y la chilena. Recibimos desde norteamericanos hasta chinos, y todos se van con la misma cara de felicidad”, añade.

Una pandemia que atrajo necesidades

Este 2020 ha sido un año difícil para gran parte de los comerciantes, productores y emprendedores del país, quienes con sabiduría han debido manejar sus finanzas de la mejor forma para que la extensa pausa no lleve a quiebras. “En marzo no tuve otra opción que reinventarme. Me quedé con muchos insumos y materia prima en mi casa y no tenía qué hacer con ellas. Empecé a vender en las calles, en bicicleta o a pie, pero fui de casa en casa ofreciendo mis productos que afortunadamente me compraban por lo conocidos que son”, relata Silvana Benítez.

“No quiero quebrar, puedo llorar y decirles a todos que mi esfuerzo ha sido 100% físico y emocional, porque todo lo hago a pulso, desde chica. No quiero que esta pandemia me arruine porque vemos como muchos grandes caen, y yo siendo chica, tengo terror de que no me permita salir a flote”, confiesa.

Por el momento, el Bistró Casa Kortwich se mantiene en pie buscando todas las formas de salir adelante, pero de manera segura para sus trabajadores y clientes, y una de ellas es a través del apoyo que le ha brindado el programa Arriba Todos Juntos.

“Nuestro mayor anhelo es poder volver a recibir a la cantidad de turistas que históricamente venimos atendiendo. La donación de CMPC es una enorme ayuda porque nos permitirá tener implementos que hoy día a nadie le sobran. Es más, son escasos. Queremos tener clientes y trabajadores sanos”, confirma Silvana Benítez.